A los seres capaces de amar mis alebrijes tallados con el filo de impiadosas palabras. A tantas orfandades a llaga descubierta habitando intemperies en mitad del despojo. Al país de las nubes, su filiación de piedra, su pueblo hospitalario, sus mujeres poetas.

El corazón sobre la furia.

(Prólogo 1ª edición – Linajes Editores – México)

Este libro se llama Desde otras voces, porque es desde allí de donde proviene: desde otras voces, desde otros gritos.
En noviembre del año pasado, Norma Segades – Manias vino a Oaxaca trayéndonos su palabra. Era el XI Encuentro de Mujeres Poetas en el País de las Nubes, la Mixteca. Y era el momento de su entrega.
Norma es argentina, santafesina, para ser precisos. Y es de laureada trayectoria, su palabra. Autora de “Más allá de las máscaras”, “El vuelo inhabitado”, “Mi voz a la deriva”, “Tiempo de duendes”, “El amor sin mordazas”, “Crónica de las huellas”, “Un muelle en la nostalgia”, “A espaldas del silencio” y “La memoria encendida”, ha obtenido, entre otros premios literarios provinciales, regionales, nacionales e internacionales, el Diploma y la Medalla Alicia “por su actitud de vida”, distinción que le otorgara la Fundación Reconocimiento, inspirada en la trayectoria de la Dra. Alicia Moreau de Justo. También se hizo acreedora al Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana que concede el Instituto Argentino de la Excelencia, por “su meritorio aporte a la cultura”.
Sucedió que se acabó el Encuentro y Norma no se fue como vino. Ella vivió y revivió la obra de las poetas hermanas con una idea singular, leyó sus poemas y compiló epígrafes. Así surgiría este poemario, con el que vuelve nuevamente a Oaxaca, generosa como es, para entregárnoslo.
En lo personal, me bastó leer el título de los poemas para anticipar el carácter social que sostiene su libro. Y si esto era detenerse simplemente con el corazón ya estremecido, antes de iniciar el viaje dentro de su pulso: ¿Qué sucedería al internarse en lo profundo?
La primera impresión fue visual e intuitiva. Estos poemas únicos en la forma, estos alebrijes –como ella ha dado en llamarlos- me saltaron a la vista desde su métrica singular. Nada más sumergirme en la lectura, se apoderaron de mí. Cada forma se convirtió en el electrocardiograma del inconsciente colectivo del que pasé a formar parte. Ya no era yo la que leía. Ni era mi corazón el que palpitaba al ritmo de los versos, pausándose de vez en vez. Era un eco. Una marea llevándome. Había dejado de ser yo para ser ellos: aquellos hombres y mujeres que Norma me ponía enfrente; los que estaban ahí y hablaban y sufrían conmigo. Qué acertado, pensé, es el título del libro, porque no son sólo las voces de las poetas las que la autora se ha puesto en la boca. Es la voz triste de la vida. La carencia: “hambre, feudos, proclamas, indultos, dignidades”, indignidades también “en este territorio de lesa hipocresía”.
Y todo esto palpitado en mi mente, todo esto capturándome en la incapacidad de abandonar el libro a pesar de las pulsaciones, del dolor, de sus crudas sacudidas. Nuestras pulsaciones, cierto. Nuestro dolor, nuestras propias sacudidas.
Cuánto remordimiento para quienes vivimos sumergidos en nuestro pequeño mundo de cristal, mientras el real se turba, se estremece, más allá de nuestras puertas.
Poco después de esta lectura, de mis primeros comentarios, Norma me pidió que escribiera estas palabras. Sentí entonces la responsabilidad de la tarea encomendada. Prologar un libro de Norma Segades – Manias, de quien nunca podría decir suficiente. ¿Qué títulos me respaldan para hacerlo? Uno: la amistad que nos une, nacida de su generosidad y de la admiración que tengo por su obra. Otro: la necesidad de no cegarme ante la inmundicia, nuestra inmundicia, nuestra apatía. Y aquí estoy, escribiendo con respeto. El mismo que me obliga o que me empuja. El peso de sus palabras.
Por eso escribo desde la mujer-niña que soy. Norma me autorizó a hacerlo de esta manera. Así que hago lo que ella me permitió y escribo con la soltura que me brinda este estado de inocencia. Con toda la hermandad y toda la fuerza de lo verdadero, tratando de escapar de las estructuras literarias. Tratando de abandonar la indiferencia. Comulgo, entonces, con el mundo y con todo aquel que tenga acceso a la terrible fuerza de sus palabras.
Invoco también, para realizar esta tarea, al espíritu de Adriana Díaz Crosta, su amiga fallecida en 1995, y a quien ella me presentó hace pocos días desde la magia de su poesía. Me la presentó cuando le dije que buscaría ayuda para escribir esta presentación y ella me instó a escribirlo como lo hago ahora, desde el corazón.
Con la humildad que la caracteriza me contó que, con Adriana, con quien compartió los desvelos por la literatura, practicó este oscuro arte de decir las cosas más dolorosas sin abandonar la estética, este perderle miedo a las palabras y esta fuerza que brota desde lo escrito con la única intención de avasallar al lector, asomarlo a la guerrilla… ponerle “el corazón sobre la furia”.
Y eso es lo que Norma realizó a conciencia en este libro que a mí me dejó estremecida y que presiento habrá de hacer lo mismo con ustedes.
Y para cerrar el homenaje que queremos rendirle sus lectores, me permito verter una imagen de su entorno familiar –huella perenne dejada por su amiga Adriana- que nos dibuja al ser humano que Norma es y nos permite ver que, desde siempre, ha sido inspiradora de alebrijes y, ella misma, espléndida “alebrijera”

Entre hebras de ladrillos / viaja el pez./ No hay mascarones / deteniendo los alelíes brotados / de Norma y Miguel. / Y allá, / en las fauces de los grillos, / la verde palta. / Puertas abiertas en el palomar de los Manias. / Aquí, adentro, / tibiecito… / un corazón./ Allá… / del otro lado de la puerta, / en la esquina, / bajo el farol, / un paisaje florecido de lobos.

Esta es Norma. Esta es su palabra.

Leticia Ricárdez
Oaxaca, mayo de 2004

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Acerca de la autora

Acerca de la autora
Palacio de las Bellas Artes - México DF (2003)

Biobibliografía

Norma Segades Manias, Santa Fe, Argentina, 1945. Ha escrito *Más allá de las máscaras *El vuelo inhabitado *Mi voz a la deriva *Tiempo de duendes *El amor sin mordazas *Crónica de las huellas *Un muelle en la nostalgia *A espaldas del silencio *Desde otras voces *La memoria encendida * A solas con la sombra *Bitácora del viento *Historias para Tiago y *Pese a todo (CD) En 1999 la Fundación Reconocimiento, inspirada en la trayectoria de la Dra. Alicia Moreau de Justo, le otorgó diploma y medalla nombrándola Alicia por “su actitud de vida” y el Instituto Argentino de la Excelencia (IADE) le hizo entrega del Primer Premio Nacional a la Excelencia Humana por “su meritorio aporte a la cultura”. En el año 2005 fue nombrada Ciudadana Santafesina Destacada por el Honorable Concejo Municipal de la ciudad de Santa Fe “por su talentoso y valioso aporte al arte literario y periodismo cultural y por sus notables antecedentes como escritora en el ámbito local, nacional e internacional”. En 2007 el Poder Ejecutivo Municipal estimó oportuno "reconocer su labor literaria como relevante aporte a la cultura de la ciudad".

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